Desde ese día, la Cadena de Unión de la Masonería Universal deplora la pérdida de un eslabón precioso en la persona de nuestro muy querido Hermano Salvador Allende, quien pasó al Oriente Eterno como consecuencia de aquella infame acción.

Salvador Allende Gossens
Yo pisaré las calles nuevamente
de lo que fue Santiago ensangrentada
y en una hermosa plaza liberada
me detendré a llorar por los ausentes.
No deja de ser horriblemente irónico que fuese en el mismo día cuando los autores morales de aquel crimen contra la Huanidad recibiesen el más espantoso y condenable atentado terrorista que ha tenido lugar hasta ahora y que costó el mayor número de vidas inocentes de que se tiene noticia.
¡Gimamos!
¡Gimamos, gimamos!
¡Gimamos, gimamos, gimamos!
Pero esperemos.
Esperemos con confianza.
Esperemos con confianza y serenidad
¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo nos dejaremos guiar por los tres enemigos de la Humanidad, la Ignorancia, el Fanatismo y la Ambición?
¡Ay, Señor, Dios mío!
--Orestes

