Para mí una de las cosas que más me desquician en los demás, es la falta de educación a la hora de comer. Concretamente esos ruidos innecesarios que hacen los que comen con la boca abierta, me pone de los nervios.
Por supuesto todo eso suele ir aderezado, de voracidad y máxima velocidad deglutiendo, comisuras de los labios manchadas y grasientas. ¡Es muy desagradable!
O por ejemplo sorber la sopa como si fueran una aspiradora.
Realmente la sensación que me produce es de repugnancia y asco.
Y no siempre esta falta de educación es achacable a personas mayores, ya que desgraciadamente hay gente muy jóven que siguen igual. Supongo que en su casa no les han dicho nada, y ellos mismos no han tenido la sensibilidad de apreciar esa costumbre tan poco civilizada.
Por supuesto meto en el mismo saco, a los comedores de chicle que mastican como si les fuera la vida en ello. Sufrir a uno de estos en el asiento trasero de un autobús, hace que el viaje sea una pesadilla. O los que se pasean un caramelo por la boca, haciendólo chocar entre los dientes y terminan mordiendo con avaricia.
¡¡Os toca!!


