
Como los duelos, el reto se llevó a cabo al amanecer en la Sierra de Madrid. Cervantes aceleró a fondo y encaró el lago artificial a 90 Km/h con el cuerpo hacia atrás y decisión. Pero acabó remojado… En el tercer intento sufrió una aparatosa caída y empiezan las dudas.
Cervantes: “El problema del aquaplaning es que nunca sabes cómo va a ser la entrada y de esto depende que llegues al otro extremoâ€.

Ya cansado afronta un cuarto intento, el del éxito que Cervantes comentaba así:
Iván Cervantes: “He sentido un subidón de adrenalina espectacular, sobre todo por ejecutarlo a la perfección. Pasar los 40 metros de agua con un metro y medio de profundidad no es nada fácil y hasta se me ha pasado por la cabeza la posibilidad de no conseguirlo, pero soy muy cabezota y cuando se me pone algo entre ceja y ceja tengo que conseguirlo sí o sí. Hemos hecho varios intentos, reduciendo la velocidad, poniendo el cuerpo de diferente forma y esto ha ayudado a ver que podíamos conseguirloâ€.
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