La penúltima persecución que nos llega desde Estados Unidos nos refleja la loca huida de un motorista con los colores de Repsol en su Honda que no tiene otra cosa que hacer que reventar los retrovisores de los coches que se encuentra a su paso. En el trance se hace mucho daño en una de sus muñecas y cabreado se dedica a lanzar todo tipo de improperios a la policia.
El desenlace es de lo más previsible cuando se decide a hacer práctica off-road con su deportiva.
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